jueves, 7 de enero de 2010

Trato de esconderme en un espacio abuhardillado, quién sabe qué, pero algo tiene ese rincón. Quizá sea su exclusividad, no todo el mundo cuenta con uno. Qué más da... a mi me recoge.
Me enrollo en una manta y muerdo fuerte el bolígrafo. Lo sé, el no tiene la culpa, pero yo tampoco y me duele...
Quiero no pensar, de verdad lo quiero, y cuanto más me esfuerzo es lo único que consigo. No bien, ni si quiera con claridad, ojalá... Pienso que no quiero pensar, ni pensarte. Pero pienso, y tanto que lo hago.
Abro el libro, ¿cuál sino? y busco la página 137. Qué estúpida, pero mi mente en clave me acerca así a lo que quiero evitar... y leo "Quizás, al final, habría podido ser una noche cualquiera. Pero no lo fue"
¡Claro que no lo fue! Si lo hubiera sido la habitación abuhardillada estaría a oscuras con la manta en un rincón y yo no me mordería el labio inferior hasta hacerme daño. ¡No estaría tratando de matar una lagrima! Creeme que no lo fue...
Ya basta, no quiero pensar, y pienso que me vas a matar si tu boca no tiene piedad de mi inocencia.

domingo, 13 de diciembre de 2009


Embriagada de locura primaveral a mediados de Diciembre, en el siglo del alcohol y los excesos, donde los romances duran lo mismo que un combinado.
Resulta cálido... casi ardiente, es de agradecer, pero trato de apaciguarlo con el hielo de mi vaso.

Mi sensatez prisionera en una barra de carmín, y un dulce veneno por perfume.
Con los ojos vendados por palabras bonitas y armada de equilibrio sobre mis tacones.
Así me lanzo cuesta abajo... sin miedo, lo ha expulsado mi impaciencia.

Ahora el calendario de mi piel cuenta los días poro a poro, y ya falta poco para robar tu intimidad.

Espero. Con tu sonrisa en mi cabeza y las uñas esmaltadas... ¿su destino?


Tu espalda

sábado, 28 de febrero de 2009

Leve


Olas. Vienen. Se van.

Es el gran espectáculo del mar. No descansa.

Puntual a nuestra cita.

No le importa mi humor, no le importa mi aspecto.

No importa si un día no vengo, al volver él está ahí, deleitándome con su movimiento.



Fijo la mirada en la orilla. Poco a poco recorro su tez hasta alcanzar su firmeza, ese punto lejano donde parece no moverse, donde traza una recta línea para no confundirse con ese otro gigante azul.



En cada una de nuestras citas me pregunto si podría perderme en él.

Parece que me llama a su seno.

Se aproxima a mi, cada vez más cercano.


Sube la maréa, y yo no quiero alejarme... quiero dejar que me invada.

Deslizarme a la orilla,

dejar que me mezca... fuerte al principio, y más levemente cada vez, hasta confundirnos en uno.


Dejar que me lleve.



Ya no hay pensamientos. No hay penas. No hay alegrías.



soy leve

soy inmensa

soy eterna



soy el mar

martes, 17 de febrero de 2009

dejádme observar


Lo he visto nacer, igual que lo he visto irse.


No me hace falta despertador, me revuelve la inquietud...


Salto, y lo observo llegar, madurar, quejarse y desaparecer.





He estudiado todas sus fases con atenta mirada.


Conozco el día, conozco sus horas y sus colores,


conozco su tiempo, y conozco mi tiempo.





Pero rebusco en él, y no la encuentro...





Hoy ha estado aquí. Se ha metido sigilosa en mi cama, me ha abrazado y me ha despertado con un frío susurro.





Estaba segura de que había vuelto a ser efímera, que había vuelto a jugar conmigo para sacarme de la cama y dejarme desnuda






pero vagando en mis horas la he visto saludarme al otro lado de la ventana



escupir tinta en un folio,



y abandonarme hasta nueva suerte...

jueves, 11 de septiembre de 2008

Piel



Una cama. Blanca.
Lúz ténue a través de tu persiana.


Miradas: me miras, te miro.
Penetras mis ojos... Deseo.

Deseo materializado en caricias.
Piel... infinita piel.

Piel fría... ahora cálida.
Deseo en todos nuestros poros.
En cada rincón de tu habitación.
En tu cama.


Cuerpos: el tuyo, el mío. Ahora uno.
Un cuerpo que vaga en una cama agonizante de placer...

...placer, si.
Placer en tu boca, en tu cuello, en tu ombligo.
Placer que recorre mis piernas y acaba en mi vientre.


El mundo se para.


Deseo, calor, tú y yo...un cuerpo. Placer...
...amor?

lunes, 8 de septiembre de 2008

Café



Crees que conoces a la gente.
Conoces al chico de la tercera fila de clase, porque sabes cómo se llama, siempre coge apuntes a ordenador, es callado y saca buenas notas.
Conoces a la camarera de la cafetería junto a tu portal, porque sabe lo que tomas, siempre te ofrece tabaco, charláis amistosamente y te cuenta con descaro todos los chismes, hasta los suyos.


Yo hace tiempo que no conozco a nadie.
Ni a mi familia. Ni a mis amigos.
Ni a mi misma.





Café.
El café me ayuda a conocer.
Es frente a una taza cuando soy consciente de lo que no conozco.


Café con hielo.
Una cafetería horrible de Ponferrada, de esas a las que no vas con tus amigos.
Yo tomo café con hielo.
A mi lado están conversando dos personas. Hombre y mujer. Mal aspecto.
Jóvenes...unos 50 años.
Discuten...unos 16 años.
Discuten infidelidades, amistades, todo tipo de amoríos.
Café con hielo.
Y yo escucho disimuladamente.
Imagino lo que hablan. Imagino sus vidas. Me los imagino a ellos.
Parecen cansados...unos 80 años.


Café con un hielo y Baileys.
Antonia...unos 40 años.
Está enfadada con su jefa, se critican...unos 13 años...hermanas.
Hace años que conozco a Antonia, o eso creía.


Café descafeinado (de sobre).
Es de noche.
Antonia está cocinando.
Ella habla.
Yo escucho.
Antonia lamenta su vida. Lamenta que su marido la abandonara por Sonia.
Antonia odia.
Lamenta verse fregando por ese canalla.
Lamenta y odia. Siente frustración.
Acepta sin remedio su presente, su futuro...unos 50 años.

Café descafeinado (de sobre).
Antonia habla.
Yo escucho.
Yo que recuerdo a Antonia estos años. De buen humor...unos 25 años.
Es entonces cuando caigo en la cuenta de que no la conocía.
No la conozco.


Café con leche y magdalenas.
Desayuno.
Pienso. Intento pensar.

¿y yo?
¿me conozco?
¿qué siento?
¿qué pienso?
¿cómo soy?
¿cómo visto?
...¿y cuál es la pregunta?



Acepto lo que viene. Lo afronto.
Actúo como siento. Lloro y rio.


Café solo (y a solas)
Grande...unos 21 años.
Enamorada...unos 15 años.
Responsable...unos 30 años.
(con sabor a café en la boca)

Así me presento, porque no me conozco.

viernes, 29 de agosto de 2008

Desorden

Ella llora sobre su cama.
No dice por qué, una se lo imagina, pero es una caja cerrada.

Alrededor solo hay desorden, y el desorden, solo es símbolo de desorden.
No es una palabra complicada, repleta de significados.
Si buscas en un diccionario su definición es muy clara:

"Confusión y alteración del concierto propio de una cosa"

Es irónico, una explicación tan ordenada del desorden.
Según este destartalado libro, el candidato perfecto a sinónimo de esta palabra es "trastorno".

Dá que pensar si observo la escena: ella que llora y llora, yo que aunque quiero no puedo, y todo este caos que reina a nuestro alrededor.

El desorden solo es símbolo de desorden.
Todo esto es simplemente símbolo de trastorno.