miércoles, 31 de agosto de 2011

estival

Con la brisa en la cara, subir montañas, saltar al vacío, y que se rompa el agua.
Beberme tu boca, o tu cuerpo entero; pero a trocitos, que siempre nos empachamos... de lo que sea, de manzana, de sexo, pero sobre todo de locura.
Tu mejor regalo: vendarme los ojos, que suene la música, que nos atrape la niebla, que nos la jugamos sin dormir.
Ahora a cualquier otra parte, y si quieres te lo maquillo de helénico, o te lo digo en catalán,
que t´estimo, y que no hay distancia

domingo, 27 de febrero de 2011

armonía

Helada.
El frío viene de dentro y de atrás, más allá de tu espalda, de tu pasado, y tienes miedo a la retrospectiva...
... con razón, porque sabes la respuesta.
Por eso no hay lágrimas ni sobresaltos, solo fluyes armoniosa en el día a día, sin marcar los tiempos, pero sin abandonarlos
¿pensabas que sería mejor? ingenua...
Aquí tienes tu paz, ahora procura que no te desgaste

lunes, 10 de enero de 2011

a vueltas con el tiempo

"El tiempo lo dirá"

El tiempo no dice nada, es un mentiroso.
Lo que sí hace es curar, hasta lo más doloroso, pero eso forma parte de su mentira.
Medirás tu pasado desde la perspectiva del tiempo, a través de su embudo, y lo sentirás carente de importancia, pero el pasado no merece restarle así su peso,
lo que nos ha ocurrido no es digno de ser nada más que un bonito recuerdo.

Para tí ese es el engaño,
para mí el consuelo.

martes, 4 de enero de 2011

desmontar el silencio

Hay épocas atroces en que faltan fuerzas, que suelen coincidir con las del silencio, y cuando extiendes una mano suplicante se queda helada porque solo recibes el contacto del aire, y date por contenta, que lo sientes porque estás viva.
Tu entorno retuerce el gesto, levantan una ceja, a ti no hay quien te entienda, ni tú...
Y los más generosos se complican con filosofía de postal y enrevesada.
Oigan, que es mas sencillo que eso, que a veces solo se trata de una mano al hombro no prolongada, de un guiño discreto, o simplemente, de que alguien te caliente los pies.


(gracias a ti porque sin querer hoy me tendiste una mano para que saliera esto)

viernes, 13 de agosto de 2010

Una fuerte emoción contenida en el pecho. Se acelera mi ansiedad,
es como si presintiera algo, o como si sintiese, corrijo, como si volviera a sentir.
¿Se habrán despertado mis ojos sedados?

Quizá debamos dejar de vernos, tú no eres él.
Hoy tengo ganas de hacer el amor, no de follar, así que márchate, y me ofende que me abraces, ese es un campo reservado, también minado.

El error ha sido mirarte a los ojos. Tiempo, todos dicen tiempo, y a mi es lo que me sobra.
Podría morirme ahora mismo si la decepción matase.
Igual a quien hay que matar es al tiempo.

lunes, 24 de mayo de 2010

nada

Hoy sí, rompo el silencio.
No es que no tuviera nada que decir, es que me dejas sin palabras.
Rabia, no creía conocerla hasta que vino de la mano de ansiedad, alcohol, lágrimas, baños de un bar, palmada, levanta, no quiero, no puedo, le odio, no entiendo, no quiero volver a saber nada de él, te extraño, hasta pronto, adiós, ¿por qué?, ¿por qué qué?, ¿por qué así?, no preguntes, quizá miedo, pásame el cava, no lo bebas, estoy borracha, hoy no me levanto, o quizá no me acuesto, huída, coche, mentiras, guitarras, miedo, insomnio, aviones, ¿por qué?, Barcelona, ¿por qué?, Salamanca, ¿y por qué?, quizá miedo, quizá mentiras, quizá nada...
¡nada! no, nada no porfavor, ¡lo que quieras menos nada!
Dime que me odias, que no me soportas, que soy una niña, que soy detestable, que quieres a otra.
Pero no me digas que nada.
No puedo ser nada, no quiero ser nada.
Está claro, no era por falta de palabras, solo resulta complicado conjugar tantas que te ahogan.
¿y ahora? ahora ya nada

lunes, 15 de febrero de 2010

frío...

A 8 grados bajo cero es posible dejar de sentir el frío y en cambio estar congelado tratando de dormir bajo seis edredones.

Cuando el corazón se hiela el clima se invierte burlonamente.

Es entonces cuando desaparece el sueño y merma el hambre.
Se reduce el número de abrazos que entregas y aumentan las colillas en tu cenicero.

Es la muerte del alma, tétrico funeral que carece de melodía.

¿Cómo llorar tu propio final sin perder un ápice de dignidad?